Aunque existe la posibilidad de que en algún rincón del mundo, allí donde no llegan los mapas, haya nacido alguna criatura antes, lo cierto es que la convención internacional la señala a ella, la pequeña filipina Danica May Camacho, como el ser humano número 7.000 millones. Una niña india y un niño ruso se disputan el liderazgo, pero en cualquier caso los tres han inaugurado el siete en la demografía del planeta. Por supuesto sólo cabe felicitarles por iniciar su aventura de la vida y desear que les vaya bonito en este mundo de locos que les dejamos. Pero más allá de los parabienes a los niños, la cifra asusta más que no alegra y, desde cualquier perspectiva de sostenibilidad, es un auténtico disparate. Primero porque ya es por sí misma una cifra brutal. Y segundo, porque el crecimiento demográfico se ha disparado en poco tiempo hasta llegar a la locura.