Afeitado y con camisa nueva que aún se veían las marcas, Mohammed Musa Taqatqa llegó a la ceremonia con su hermana, siendo recibido con una profusión de apretones de manos. Lo trataban como a un héroe. Ahí, Taqatqa tomó asiento a un lado de cientos de otros invitados de honor: todos cubiertos de manera similar con bufandas y flores. Pese a los detalles de tipo nupcial, esta no era una boda. Era una ceremonia de bienvenida en la Universidad Islámica de Gaza para cientos de los prisioneros palestinos liberados en un intercambio de prisioneros entre israelíes (entre un solo israelí) y palestinos.