La Policía egipcia volvió a cargar ayer contra miles de manifestantes antigubernamentales en el centro de El Cairo, aumentando el número de muertos en los últimos disturbios a 38. El imán de Al Azhar y las Naciones Unidas condenaron represión. Navi Pillay, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, deploró el papel de las fuerzas de seguridad.