En Nigeria, el día de Navidad la violencia sectaria ha atacado cinco iglesias católicas. En una de ellas murieron 35 fieles. Una organización islámica radical autodenominada Boko Haram, cuya traducción es «la educación occidental es pecaminosa», se responsabilizó de los atentados que fueron condenados por la mayoría de gobiernos y muy especialmente por el Vaticano. Hubo más muertos en Iraq, en Siria y en Afganistán, países que viven en la macabra rutina de la violencia.