En un nuevo episodio de la escalada que mantienen desde hace dos meses Irán y Estados Unidos, ahora los dos países enfrentan posiciones respecto de la condena a muerte de un ex marine estadounidense descendiente de iraníes, que ayer fue acusado de espionaje por un tribunal de la Justicia de Teherán. La Casa Blanca expresó su “ firme repudio” a la decisión iraní de sentenciar a Amir Mirzaei Hekmati, de 28 años, y aseguró que las denuncias de Irán, que sostienen que el joven trabajaba para la CIA son “falsas”. En cambio, en el fallo de la Corte Revolucionaria de Teherán se sostiene que el condenado es un “corrupto y enemigo de Dios”.