Si un arma y una moto sirvieron para saber que el asesino del lunes fue el mismo que el de los dos ataques de la semana pasada en Toulouse, una computadora y un aviso en Internet fueron la clave para encontrarlo. Al cierre de esta edición, Mohamed Merah estaba cercado por la Policía en su domicilio, donde se escucharon disparos y explosiones, que tenían como objetivo amedrentar al asesino. El hombre estaba cercado desde las 3.10 de la mañana de ayer por 300 policías. Merah es culpable de la muerte de un militar de origen magrebí el 11 de marzo, de dos militares del Magreb y las Antillas el 15 y de tres niñas judías y un rabino el lunes pasado. Confesó todo y apenas se arrepintió de «no haber tenido más tiempo para matar a más gente», y se jactó de haber puesto «a Francia de rodillas».
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