La policía ha estado bien. Sé que los comentarios sobre los métodos del RAID, la duración del asedio y la violencia del asalto han animado considerablemente las charlas de café. También sé que algunos detectives de salón, profetas a toro pasado y autoproclamados expertos en seguimientos por la región tolosana, no han dudado en declararse asombrados de que no se identificase, o incluso neutralizase, al futuro asesino antes de que pasara a la acción. Dado que Francia es un Estado de derecho y que la posibilidad de cometer un crimen solo es delito en las películas de ciencia ficción, no nos vamos a detener en el segundo reparo. En cuanto al primero, pasa por alto que los policías, arriesgando sus propias vidas, hicieron todo lo posible para preservar la del autor de la masacre, y solo se decidieron a disparar en última instancia, cuando no les quedó otra opción. Esa es la realidad. Lo demás no es sino charlatanería o, a veces, irresponsabilidad.
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