Renunciando definitivamente a juzgarles en una corte civil criminal de Nueva York, como pretendió en un primer momento, el Gobierno de Estados Unidos presentó este miércoles cargos, por la vía militar, contra cinco sospechosos de planificar los atentados del 11-S en Nueva York y Washington en 2001. El Pentágono anunció que comparecerán por primera vez ante el juez en un mes en la base de Guantánamo, en cuyo penal se hallan detenidos, y que la pena máxima que se podrá aplicar sobre sus casos es la de muerte.