El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de la Defensa Ehud Barak se han convertido en la extraña pareja de la política israelí en cuyas manos descansa la perspectiva de un ataque en contra de Irán. Provenientes de tradiciones políticas opuestas y con experiencias y perspectivas mundiales diferentes, ambos han forjado un estrecho vínculo, a menudo excluyendo al resto de la dirigencia israelí.