“Eterna y vieja juventud”, dice el tango “Naranjo en flor”. No hay evocación más ideal para leer con perplejidad la última síntesis de los sondeos que, día a día, escoltan la soporífera campaña para las elecciones presidenciales del 22 de abril y el 6 de mayo (primera y segunda vuelta). Según un estudio publicado por la encuestadora CSA, el 26 por ciento de los jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años votaría por la candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional, Marine Le Pen. Los porcentajes vienen a derribar el mito según el cual el electorado de la ultraderecha estaba compuesto esencialmente por personas de edad más que madura. El discurso antiextranjero y antimusulmán de la candidata de extrema derecha, su defensa del orden y de Francia por encima de todos y de todo y sus ataques contra el sistema político tocaron el corazón de la juventud francesa.