El gobierno sirio atrasó un encuentro con los observadores de la ONU que deben supervisar el alto el fuego, poniendo en jaque el despliegue completo de la misión internacional en el país, informaron ayer fuentes diplomáticas. Las negociaciones llegaron a un punto muerto de entendimiento, y los ocho observadores militares de Naciones Unidas que se encuentran en Siria se ven imposibilitados de moverse por todo el país para evaluar el cese de las hostilidades entre el Ejército y la oposición armada.