La mayoría de los izquierdistas occidentales que analizaron las revueltas del año pasado en el mundo árabe confundieron el deseo con la realidad, proyectaron la experiencia europea de revueltas a finales del siglo pasado contra las dictaduras comunistas con ansias de libertad con los disturbios árabes. Es bien sabido que no hay ni un solo país árabe democrático, ni ha existido democracia por esos lares nunca a lo largo de la historia. Muchos analistas occidentales han culpabilizado al colonialismo europeo, en cuyo análisis subyace el racismo de corte “buenista” y paternalista considerando al árabe como incapaz de pensar por si mismo y que actúa reactivamente, y que necesariamente ha de seguir los patrones europeos.