Turquía y Siria se hallan enzarzadas en una violenta disputa que ha ido subiendo de tono tras el derribo de un Phantom F-4 turco por parte siria. Ambos vecinos, fuertemente armados, avanzan de forma gradual hacia un enfrentamiento militar, que difícilmente puede quedar aislado en un punto de terminado de la región y puede propagarse a todo el área. En consecuencia, podría ser suficiente una chispa -un incidente como el que acabo de mencionar- para encender una hoguera entre Ankara y Damasco, cuyas llamas podría inflamar la región.