Los últimos ataques de tiburones en las costas de la ciudad balneario egipcia de Sharm el-Sheikh –que el domingo causaron la muerte de una alemana y días antes habían herido a otros tres turistas- es una de las noticias protagonistas de la actualidad en los últimos días.Pero Medio Oriente es terreno abonado para las historias conspiratorias. Y ésta tiene los ingredientes adecuados: un país árabe, Israel, una frontera y tiburones asesinos.