El antisemitismo superviviente del siglo XXI, heredero del secular e hijo suyo, está entrando en fase de soberbia y autoafirmación, no hay más que acudir a los debates que se están abriendo tras las atrevidas manifestaciones de dos sujetos, arropados en una supuesta autoridad cultural y mediática que busca cuestionar y poner en tela de juicio permanente la legitimidad del Holocausto judío y su primacía como acontecimiento extremo con categoría particular, que en modo alguno anula el resto de los crímenes nazis cometidos contra otros ciudadanos europeos.