Según la Torá (1), todos descendemos de Adán y Eva. Hijos del país, hijos de extrajeros, minorías, deberíamos poder conversar en paz y considerarnos hermanos. Sin embargo, la conversación entre los primeros hermanos de la Torá termina de manera muy violenta. Dice el texto bíblico: “Y Caín habló a su hermano Abel.