Al menos 20 personas, entre israelíes y palestinos, murieron ayer en una de las peores jornadas de violencia en la región desde la operación Plomo Fundido en Gaza a principios de 2009, y que comenzó con una serie de atentados en el sur de Israel contra blancos civiles y militares. Las últimas víctimas de la jornada fueron seis palestinos, entre ellos un niño, que murieron en los ataques aéreos que la Fuerza Aérea israelí lanzó como respuesta a los atentados. Los ataques se produjeron unas horas después de que siete israelíes murieran y una treintena resultaran heridos en una serie de atentados en una carretera del sur del país.