Hace treinta y cinco años, tres ataques espectaculares en Beirut durante un período de 18 meses hicieron conocer al mundo a la milicia chiíta libanesa de Hezbollah. El peor, la voladura del cuartel de la Fuerza Multinacional en octubre de 1983 que dejó 241 soldados estadounidenses y 58 franceses muertos. El golpe fue terrible. Estados Unidos y Europa se enfrentaban a un enemigo poderoso y desconocido hasta ese momento.