La historia suele demorarse, pero nunca desaparece. Los dos atentados terroristas más importantes que sufrió la Argentina en los últimos 30 años (los que volaron la sede de la AMIA y la embajada de Israel en Buenos Aires) siguen impunes, aunque producen novedades de tanto en tanto. Esos actos criminales colocaron a la Argentina en el centro del conflicto de Medio Oriente, a pesar de que Cristina Kirchner dice que el país todavía no forma parte de él.