Refugiada palestina por documento y ápatrida por sentimiento, Heba Iskandarani tiene, por fin, con 26 años, una nacionalidad: la española, tras descubrir el secreto familiar de sus orígenes judíos sefardíes.
Refugiada palestina por documento y ápatrida por sentimiento, Heba Iskandarani tiene, por fin, con 26 años, una nacionalidad: la española, tras descubrir el secreto familiar de sus orígenes judíos sefardíes.
Una cosa es fallarle a su gente robándoles el dinero que les envía la comunidad internacional. Pero es otro nivel de indiferencia inaceptable hacer la vista gorda ante las atrocidades cometidas contra su propio pueblo por un país árabe.
Si Jibril Rajoub, actual secretario general de Fatah, se convierte en el próximo presidente de la Autoridad Palestina, Jerusalem puede encontrarse ante un mandatario de la misma línea que el extremista Yasser Arafat.
Por muchas razones, el mundo árabe no está interesado en absoluto en dar un estado a los árabes palestinos. Los árabes palestinos tampoco quieren uno, porque ¿por qué matar a la gallina de los “refugiados” que pone los huevos de oro?