«Las mujeres que no respetan la virtud y llevan mal el ‘hiyab’ cometen un delito que debe ser castigado», afirmó recientemente el portavoz del poder judicial de Irán, QolamhosseinMohseni-Ejei. Sus palabras son una clara afrenta al presidente del Gobierno, Hasan Rohani, quien se opone a la persecución de las mujeres que descuidan, como por olvido, el velo, dejándolo caer cabeza abajo. Pasearse hoy por Teherán permite comprobar el elenco de colores y estilos variopintos que impregnan la indumentaria de las mujeres. Nada que ver con unos años atrás, cuando el negro obligatorio uniformaba a las iraníes como si fueran un ejército de viudas.
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