El pasado viernes, en Nueva Jersey, haciendo campaña para su mujer, Bill Clinton fue interrumpido por un agitador propalestino. “¿Qué pasa con Gaza?”, le gritó. Lo que siguió fue un interesante cruce de palabras con el visiblemente exasperado expresidente que dice mucho más de los actuales intentos de la Administración Obama y de los franceses por reavivar los diálogos de paz en Oriente Medio que sobre Hillary Clinton y lo que podría hacer si resulta elegida en noviembre.