A sus 111 años de edad, Alexander Imich puede presumir no sólo de ser el hombre más anciano del mundo, sino también de la ingente cantidad de historias que carga a sus espaldas. Y es que, este polaco recuerda como si fuera ayer el día en que se inventó el avión, la llegada a su país de los nazis, su huida del Holocausto y, desgraciadamente, la pérdida de casi todos sus ahorros en 2002.