Khaled Abu Selman, de 36 años, abrió hace siete años un campamento para niños y adolescentes a los que quería convertir en kamikazes. Situado en las colinas que circundan Thenia, a 45 kilómetros al este de Argel, llegó a contar con una docena de chavales de entre 8 y 15 años originarios de la provincia de Boumerdes. Él les impartía doctrina y su hermano, Handhala, les enseñaba el manejo de los explosivos.