Dos periodistas españoles cuentan las torturas que padecieron mientras estuvieron secuestrados por el Estado Islámico
Dos periodistas españoles cuentan las torturas que padecieron mientras estuvieron secuestrados por el Estado Islámico
La Brigada Al Jansa es implacable con las mujeres que infringen las normas dictadas por los radicales. En sus filas, la mayoría de las yihadistas son extranjeras occidentales
Por un largo tiempo ya, cada vez que fundamentalistas islámicos perpetran un atentado en Occidente, la respuesta de rigor de líderes mundiales cristianos es afirmar que el “islam es una religión de paz”. Lo dijo el presidente George Bush (“El rostro del terror no es el verdadero rostro del islam. Eso no es de lo que se trata el islam. El islam es paz”); el presidente Barack Obama (“El islam no es parte del problema al combatir al extremismo violento, es una parte importante de promover paz”); el secretario de estado John Kerry (“[El islam] es una religión pacífica basada en la dignidad de todos los seres humanos”); el Primer Ministro David Cameron (“El islam es una religión de paz”) y el Papa Francisco (“El Corán es un libro profético de paz”) entre otros.
En los recientes hechos terroristas ocurridos en Francia en la revista Charlie Hebdo, ha quedado en evidencia una situación que venía gestándose desde hace varios años: el fracaso de las políticas de multiculturalismo e integración en la población musulmana de Europa. Estos sectores de la población que no han logrado integrarse en la sociedad de los distintos países europeos que los albergan, han demostrado ser un semillero para los grupos terroristas y fundamentalistas islámicos que utilizan y deforman el Islam para justificar y cometer sus atrocidades.