Hace sólo seis meses, después de los asesinatos de París, el primer ministro francés, Manuel Valls, daba cuenta de la dimensión de su envite ante el Parlamento: «Me preguntan ustedes si esto es una guerra. Les respondo: sí. Me preguntan si vamos a ganarla. Les respondo: haremos todo lo necesario para ganarla». Tras la matanza islamista en Túnez, Kuwait, Somalia y Francia, hace dos semanas, Manuel Valls insistía: «Me preguntan si puede haber más atentados. La pregunta adecuada no es si los habrá, sino cuándo».