Indigna la parálisis mundial frente a la glorificación de asesinatos. Con la excusa de que luchan por una justa causa y del respaldo de algunos párrafos del Corán, no se ponen en marcha acciones que desmonten esta perversión. Detrás de cada «mártir» existe una educación tenaz y alienante para que especialmente los jóvenes se arrojen a matar la mayor cantidad de personas, sean ancianos, mujeres o niños.