Los “otros” palestinos

Los “otros” palestinos

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Cerca de 3.500 palestinos han muerto en Siria desde 2011. Sin embargo, debido a que estos palestinos fueron asesinados por árabes, y no por israelíes, este hecho no es noticia en los principales medios de comunicación o de interés para los foros de “derechos humanos”.

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Human Rights Watch acusó al gobierno palestino de atacar la libertad de expresión y reprimir a la disidencia

Human Rights Watch acusó al gobierno palestino de atacar la libertad de expresión y reprimir a la disidencia

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Tanto la Autoridad Palestina respaldada por Occidente en Cisjordania que dirige el presidente Mahmud Abás, como su rival, el grupo armado islamista Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza, «arrestan, maltratan y procesan de forma penal a periodistas y activistas que expresan críticas pacíficas de las autoridades», dijo la organización humanitaria.

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Ni Hamas ni la AP toleran medios de comunicación libres e independientes

Ni Hamas ni la AP toleran medios de comunicación libres e independientes

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Ni Hamas ni la AP toleran medios de comunicación libres e independientes — especialmente en vísperas de una elección crucial que podría tener consecuencias políticas de largo alcance en la escena palestina. Los periodistas palestinos están en lo más alto de la lista de blancos en la represión que está ocurriendo, junto a los preparativos para las elecciones locales y municipales palestinas agendadas para el 8 de octubre. La represión es parte de una campaña en curso por parte de los dos partidos rivales para silenciar a los críticos en la Margen Occidental y Franja de Gaza.

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El antídoto israelí a los ‘lobos solitarios’

El antídoto israelí a los ‘lobos solitarios’

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El Cruce de Gush – está situado entre poblaciones palestinas e israelíes en el sur del territorio cisjordano ocupado por Israel en la guerra del 67. Tras 12 ataques de lobos solitarios palestinos en este lugar en los últimos nueve meses, las paradas de autobús adyacentes a la plaza parecen trincheras. Barras para repeler atropellos y soldados en puestos móviles frente a apuñalamientos y disparos. Una torreta de control divisa la carretera, que posee tantas cámaras como un campo de fútbol en día de partido. A pocos metros, israelíes y palestinos trabajan y hacen sus compras en un centro comercial donde aparcan sus coches y su desconfianza mutua.

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