La paz sólo podrá surgir de una negociación directa entre Israel y la Autoridad Palestina. Es absurdo, por tanto, que de antemano se le acepte a una de las partes todas sus demandas. Y Uruguay no debió nunca quedar en esa posición.
La paz sólo podrá surgir de una negociación directa entre Israel y la Autoridad Palestina. Es absurdo, por tanto, que de antemano se le acepte a una de las partes todas sus demandas. Y Uruguay no debió nunca quedar en esa posición.
Durante las últimas cuatro décadas, Samir Qumsieh, que proviene de una prolífica y respetada familia cristiana de la localidad de Bet Sahur, próxima a Belén, ha luchado por los derechos de la minúscula minoría cristiana. Incluso se ha atrevido a denunciar el sometimiento de los cristianos que viven bajo la férula de Hamás en la Franja de Gaza.
Las imágenes que llegaron en las últimas semanas de Alepo, ante la reconquista de la ciudad por parte del régimen sirio que tan intensamente la bombardeó, quedarán por siempre como símbolo de la guerra en Siria. Eso, claro está, es en parte un tanto superficial, ya que si bien el horror por lo que allí ocurrió es más que justificado, la cruenta guerra no comenzó en Alepo y lamentablemente, claro está que tampoco ha terminado todavía. Los asesinos aún nos darán horror para rato.
El movimiento islamista palestino, Hamas, que celebra actualmente el 29 aniversario de su fundación, no pierde la oportunidad de transmitir su declarada razón de ser: emprender la yihad (guerra santa) para alcanzar su objetivo de destruir a Israel. Quienes alegan que Hamas está avanzando hacia el pragmatismo y la moderación podrían tomar nota.