No es casual que la bandera de Israel ondeara en las últimas manifestaciones kurdas a favor de su independencia. Como tampoco que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sea el único líder en Oriente Próximo que haya apoyado de forma pública el referéndum que se celebra este lunes. El apoyo israelí a los kurdos se explica mirando al pasado (buenas y básicamente secretas relaciones) y al presente y futuro (geopolítica). En otras palabras, una alianza con altibajos basada en la cooperación del pasado y los mapas del presente.