La mayoría de los autores del pasado que estudiaron y narraron la biografía de Colón lo presentan como un católico ferviente y creen a pie juntillas que su propósito era entrar al Asia por la puerta trasera, luego de atravesar el Mar Tenebroso, para obtener riquezas y así armar un ejército para liberar a Jerusalén de la ocupación musulmana. Tal era, también, lo que más de una vez dijo y escribió el Almirante de la Mar Océana. Más cercanos a nuestros días otros investigadores comenzaron a trasegar datos, a su criterio muy convincentes, que «probaban» su calidad de marrano, o sea judío exteriormente converso pero practicante secreto de la religión de Israel y que, cómo tal se le debía considerar.