«Inmediatamente, me di cuenta de que era mucho más antiguo», dijo, explicando que contenía letras y signos prohibidos por el erudito y filósofo judío Moisés Maimónides en el siglo XII.
Este pergamino «es muy raro porque cuando los manuscritos se estropean pierden su santidad y ya no pueden ser utilizados. Entonces, son enterrados», explicó Perani.
«Su estado de conservación es excelente», añadió.