En su visita al hospital Hadassah en Jerusalén, Ana Jerozolimski observa un equipo médico compuesto por judíos, musulmanes y cristianos que colaboran cotidianamente en armonía. Lejos de estereotipos y demonizaciones externas sobre la sociedad israelí, la convivencia diaria brinda una imagen más compleja —y esperanzadora— de la realidad en el país. En los últimos años