El pasado 19 de enero –luego de que Israel manifestara su «decepción» con la actitud de Uruguay por el apoyo a la resolución 2334–, la delegación uruguaya no cargó las tintas sobre el gobierno de Benjamín Netanyahu y su programa de asentamientos en territorio palestino, sino que en este caso criticó a la Autoridad Palestina por no haberse solidarizado con Israel por el atentado del 8 de enero en Jerusalén. El representante uruguayo dijo que no puede haber lugar a un «silencio cómplice» cuando se cometen actos que incitan y glorifican la violencia.