Hace 50 años, los líderes árabes de Egipto, Siria y Jordania declararon su intención de aniquilar al Estado judío y los judíos decidieron que no se irían sin dar pelea. A medida que la historia se vuelve a escribir, y aquella sorprendente victoria militar obtiene la perversa adjetivación de conquista “imperialista”, vale la pena revisar ciertos hechos.