El desprecio y el odio, por aparatosos que sean, no tienen un futuro prometedor. La ponzoñosa verborrea de Irán contra Israel no logrará su cometido: convencer al mundo de que el pequeño país de los judíos es un cáncer. ¡Todo lo contrario, Israel cura el cáncer de muchos de sus enemigos! Irán no da a los demás países remedios y medicinas, artilugios para transformar la humedad del aire en agua; ni produce frutas y flores excepcionales; no inventa aparatos ortopédicos, chips electrónicos o semillas resistentes para cultivar los desiertos etc. Por dar, lo único que da es resentimiento y una furia cada día más impotente, a pesar de lo cual aún tiene arrestos para financiar el mal y la mentira aquí y allá, en Yemen y en Siria como antes en Libia y en ciertas zonas de Irak.