Raymond Gureme empuja liviano sus 91 años. «Nací en una caravana. Así que ruedo», dice este anciano francés menudo y tocado con sombrero de hombre respetable, de paso por Barcelona la semana pasada. La agilidad le viene de haber trotado de muchacho con el carromato del circo familiar. El padre era volteador de caballos; él, acróbata, payaso y trompetista. Vivía en la carretera con sus padres y sus ocho hermanos hasta que unos gendarmes les dieron el alto. Era la Francia de 1940, recién ocupada; aquella detención les truncaría la vida y el joven Raymond tuvo que emplearse con destreza circense para escapar de los campos de concentración nazis. Raymond Gureme, de paso por Barcelona, es uno de los últimos supervivientes del ‘Samudaripen’, el exterminio de romaníes en los campos de concentración del Holocausto.
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