Indagan misterio de 75 años: ¿quién delató a Ana Frank?

Indagan misterio de 75 años: ¿quién delató a Ana Frank?

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Escondiéndose de la Gestapo —la despiadada policía secreta del régimen nazi— en un anexo secreto del almacén de su padre en Amsterdam durante la Segunda Guerra Mundial, Ana Frank escuchó un pequeño golpe en la pared. No podía estar segura de quién o qué era, y eso la asustó. Tenía razón de estar asustada: pocos meses después, el 4 de agosto de 1944, la policía descubrió el escondite durante una redada y la arrestó a ella y a otras siete personas que vivían detrás de una biblioteca desplazable. Todos, excepto Otto Frank, el padre de la diarista y más tarde editor de El Diario de Ana Frank, murieron en los campos de exterminio nazis.

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Memoria contra el genocidio literario del Holocausto

Memoria contra el genocidio literario del Holocausto

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El 7 de septiembre de 1943, en una de las muchas y desgarradoras escenas que dejó el Holocausto, una joven que aún no había cumplido los treinta años lanzó al aire una tarjeta postal desde el vagón del tren que debía llevarla al campo de concentración de Auschwitz. En ella, Etty Hillesum escribía a su amiga Christine van Nooten, que se había quedado en Ámsterdam: «Me esperareis, ¿verdad?». Aquella frase inocente encerraba una súplica que era, en realidad, el deseo de vivir, por mucho que su destino fuera la muerte segura. Etty falleció el 30 de noviembre de aquel año, dos meses después de llegar a Auschwitz, pero tuvo tiempo de dejar escrito un «Diario» extraordinario y revelador, aunque no tan famoso como el que alumbró su compatriota Ana Frank.

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«Stolpersteine»: tropezar con la memoria del Holocausto

«Stolpersteine»: tropezar con la memoria del Holocausto

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Gunter Demnig tiene una misión. Allá donde los nacionalsocialistas causaron estragos, quiere recordar sus crímenes. Y quería devolver a las víctimas del Holocausto su nombre y su dignidad, pues como dice el Talmud: «Alguien es olvidado cuando su nombre cae en el olvido”. Por eso Gunter Demnig viaja cada día de ciudad en ciudad y de pueblo en pie para poner sus «piedras de tropiezo” (en alemán, Stolpersteine). Pequeñas losas de latón de diez por diez centímetros que coloca en la acera, frente a la puerta de las viviendas, y que llaman la atención sobre la suerte que corrieron sus antiguos habitantes.

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Museo de EEUU inaugura muestra de hologramas 3D de sobrevivientes del Holocausto

Museo de EEUU inaugura muestra de hologramas 3D de sobrevivientes del Holocausto

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Sentada en el escenario de un museo cerca de Chicago, Adina Sella habla sobre su vida como sobreviviente del Holocausto, mientras un grupo de escolares escucha embelesado, sobre todo porque ella no está realmente allí. Su imagen es proyectada en forma de holograma interactivo y en movimiento, como parte de la primera exposición de este tipo en el Museo del Holocausto de Illinois, cuyo objetivo es preservar los relatos de una generación que está por desaparecer.

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