Los encuadernadores y restauradores de los años 1930 y 1940 utilizaron su oficio para ayudar al régimen nazi a crear una base de datos que se utilizó para perseguir y matar a judíos y otras personas consideradas racialmente impuras, según descubrió un investigador británico. Foto: Tom Mannion, de colección privada, vía Morena Blewett.