El filme ‘El cónsul de Burdeos’ reivindica la figura de Aristides de Sousa Mendes, cuya firma salvó a 30.000 personas de los nazis. La dictadura de Salazar le condenó al desprestigio y la miseria
El filme ‘El cónsul de Burdeos’ reivindica la figura de Aristides de Sousa Mendes, cuya firma salvó a 30.000 personas de los nazis. La dictadura de Salazar le condenó al desprestigio y la miseria
Entre 1955 y 1960, en un turbio barrio de Buenos Aires, unos niños de no más de 12 años acostumbraban a esperar a otros que salían de un club deportivo y social llamado Macabi. Los que esperaban eran argentinos no judíos. Y los que salían del recinto, argentinos judíos. El ritual vespertino consistía en infligir, unos, sistemáticamente, la misma humillación a los otros. Escupitajos, zancadillas e insultos del tipo: moishes de mierda.
A sus 93 años, a Tove Shlosberg aún le destellan los ojos cuando habla de su marido Shmuel y de su muerte en el que para muchos es uno de los frentes más olvidados de la Guerra Civil española, el de Extremadura. En 1937 ambos eran ciudadanos judíos de la Palestina del Mandato Británico, comunistas por convicción y se acababan de casar por un vínculo más poderoso que el establecido por la ordinaria relación contractual: sus sólidos ideales antifascistas y sus ansías de cambiar el mundo. “Queríamos demostrar que no se podía permitir que Hitler, Mussolini y Franco lo conquistaran todo. Éramos tan jóvenes…”, cuenta nostálgica esta vitalista nonagenaria.
Nació el compositor, pianista y director de orquesta y educador estadounidense Leonard Bernstein, nacido en Lawrence (Massachusetts) en el seno de una familia de judíos rusos emigrados. Fue el primer director de orquesta de Estados Unidos que alcanzó renombre universal.