El texto reflexiona sobre el éxodo de casi un millón de judíos expulsados de tierras árabes —entre ellos la familia de la autora—, cuya comunidad de Bagdad llevaba 2.600 años en Irak. Conmemorado cada 30 de noviembre como Yom HaPlitim, ese desplazamiento forzado representa una tragedia poco conocida, pero clave para comprender la diáspora judaica