Aunque activistas, psicólogos y religiosos coinciden que “para las ‘idishe mame’, aceptar que un hijo es gay puede ser más difícil”, la participación en rituales y hasta el matrimonio se abren camino en los templos. “¿Cómo que te costó, si nunca me dijiste nada, jamás me di cuenta?”, preguntó asombrado Michel Lacher, un joven rabino porteño que vive en Medellín, a su mamá, Celia Sigal, tras escuchar un emotivo relato sobre el proceso interno que la había llevado, finalmente, a aceptar que su hijo era gay.
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