El viernes de la semana pasada, una joven policía israelí, Hadas Malka de 23 años, fue apuñalada de muerte mientras montaba guardia en la Ciudad Vieja de Jerusalem. Fue asesinada por un palestino de 18 años convencido de que con ello iría a encontrarse en el paraíso con 72 vírgenes, tal cual prometen los extremistas islamistas a los incautos a los que mandan morir matando. El primero que trató de salvar la vida de la joven israelí, fue un musulmán con una concepción de vida muy distinta, el ciudadano árabe israelí Muhamad Abed a-Rahman, de la localidad Abu Ghosh, experiente paramédico en Magen David Adom, la Estrella de David Roja (el paralelo israelí de la Cruz Roja), que ya intervino en los esfuerzos por curar, sanar y salvar en numerosos atentados a lo largo de los años, tras los que llegó con sus pares , israelíes de diferentes comunidades y religiones, a socorrer a las víctimas.
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