Aunque llegaron a ser más de 75.000 al final de la década de los 40, dos generaciones después solo quedan seis ancianas como últimos reductos de una sociedad que participó, junto a musulmanes y cristianos, en la construcción de la nación egipcia en ámbitos tan diversos como el comercio, la política, la arquitectura o las artes. Tras la creación del Estado de Israel el acoso del Gobierno hacia los judíos egipcios, considerados como potenciales traidores a la patria, forzó un éxodo que ha terminado acabando con esta comunidad. Fueron víctimas de las políticas de la región. Y la agonía ya no es reversible.
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