El padre William Sánchez es un cura singular. “Espiritualmente no puedo negar que soy judío”, dice. “Es parte de mi ser, de mi tradición, de mi linaje, de mis antepasados que vinieron de Jerusalén a Sefarad, que ahora es España, y de ahí a México, y de México a Nuevo México”. Los descendientes de judíos españoles que huyeron de la Inquisición hacia América entre los siglos XVI y XVIII reivindican la religión de sus antepasados.