Despedimos un año con la enorme satisfacción de objetivos cumplidos y sueños realizados. Orgullosos y felices de crecer en valores y celebrar emociones en una comunidad educativa que crece a diario. Un año de muchos desafíos y aprendizajes.
Despedimos un año con la enorme satisfacción de objetivos cumplidos y sueños realizados. Orgullosos y felices de crecer en valores y celebrar emociones en una comunidad educativa que crece a diario. Un año de muchos desafíos y aprendizajes.
El inicio de un nuevo año es la oportunidad ideal para renovar ilusiones, esperanzas y trasmitir nuestro afecto. Nos escribimos, nos llamamos y nos saludamos con el deseo de un mundo mejor. Desear un mundo mejor es sencillo, lo complejo es intentarlo. Y aquí, todos nosotros, podemos estar orgullosos de intentarlo todos los días.
Cada comienzo de año nos encuentra llenos de incertidumbre por lo que vendrá, ¿cómo será el nuevo año?, ¿cómo podré ser mejor?, felizmente, nos llenamos de preguntas y allí reside la gran oportunidad, hacernos las preguntas para descubrir que las repuestas serán todo aquello que hagamos todos los días durante el año.
Los judíos no deseamos que el año nuevo sea feliz, sino bueno y dulce. La lógica es simple, el objetivo correcto no es alcanzar el placer de la felicidad sino vivir de manera significativa. Bueno es crecer, salir de la zona de confort y apreciar nuevos horizontes. Bueno es trabajar duro para mantener relaciones sanas.