Una empresa emergente israelí ha desarrollado un azúcar el doble de dulce que el común, que permitirá reducir su consumo a la mitad sin provocar efectos en el sabor ni el indeseado retrogusto que dejan algunos de sus sucedáneos como el edulcorante.
Una empresa emergente israelí ha desarrollado un azúcar el doble de dulce que el común, que permitirá reducir su consumo a la mitad sin provocar efectos en el sabor ni el indeseado retrogusto que dejan algunos de sus sucedáneos como el edulcorante.
En un libro de viajes publicado en 1870, Mark Twain describía el paisaje de Israel como «un lugar desolado… una extensión silenciosa y triste». Pero si hoy en día el escritor estadounidense viajara de nuevo al país, al llegar al aeropuerto Ben Gurion, en Tel Aviv, enseguida se encontraría con un panorama bien distinto. En uno de los pasillos principales, una colección de 60 pósters conmemoran los últimos avances científicos y tecnológicos incubados en el país. Entre ellos está el primer microprocesador para ordenadores, el primer «pen-drive» o una nueva terapia para luchar contra el cáncer de próstata basada en la luz infrarroja.
Israel ofrece nuevas esperanzas a portadores de VIH. Dos científicos de la Universidad Hebrea creen que han alcanzado un gran avance en la destrucción de las células infectadas con el virus del VIH; ensayos clínicos en seres humanos están listos para comenzar en un plazo de tres meses.
Un hospital de Israel ha instalado una máquina de imagen nuclear que revolucionará el mundo de la medicina, única en todo el mundo y con la que se podrá mapear los tejidos y los huesos e identificar enfermedades.