Israel sigue en el camino para crear en el laboratorio nuevas y sorprendentes variedades de nanoestructuras, con notables propiedades ópticas, electrónicas, catalíticas y mecánicas. Estas estructuras comprenden núcleos metálicos dentro de otras de compuestos inorgánicos, en procedimientos que son seguros, rápidos, de alto rendimiento y susceptibles de ser escalados.