Los tratamientos tradicionales contra el gioblastoma sólo incluyen quimio, radioterapia y cirugía, y muestran poca efectividad, con una tasa de un sobreviviente por cada 20 pacientes. Luego de la “quimio”, radiaciones o la extirpación de un tumor, o las tres anteriores, el cáncer reaparecía al poco tiempo. Los tratamientos envejecían sin novedades significativas y resultaban puramente sintomáticos. Entonces en el cerebro del profesor Yoram Palti, del Technion, surgió una idea genial y original que marca una nueva pauta en el tratamiento del GBM y aumenta la posibilidad de supervivencia de los pacientes. En vez de tratar el cáncer desde adentro del cuerpo, al Prof. Palti se le ocurrió que debía tratarlo desde el exterior y con electromagnetismo.