Uno de los tratamientos más prometedores contra la migraña es el estímulo de nervio occipital, donde un pequeño generador se implanta en la base del cráneo y envía impulsos eléctricos al cerebro para mitigar el dolor. ¿Qué pasaría si pudiéramos conseguir ese mismo efecto sin cirugía y con un coste inferior a los miles de dólares que cuesta la implantación en el nervio occipital? Esta fue la hipótesis que llevó a Shmuel Shany y Amit Dar a crear Neurolief.